Pequeño comentario bíblico

341. No sea así entre vosotros (Mc. 10, 35-45)

       Estamos casi en la última enseñanza a los apóstoles en el camino a Jerusalén. Enseñanzas entreveradas con anuncios de la Pasión. Ya sólo queda el episodio del ciego de Jericó antes de la entrada triunfal en Jerusalén. Se nos plantea a los cristianos (entre vosotros) la esencia del seguimiento de Jesús: el servicio a los demás, contrapuesto a los despotismos del poder. Servir puede significar asumir servicios en la sociedad y en la Iglesia. Hoy nos escandalizamos de las ansias de poder en los políticos o del carrerismo en la Iglesia. Es la búsqueda desordenada de los grandes poderes. Pero la tentación del poder atraviesa también por medio de nuestro corazón. Ésta se expresa, frecuentemente, de formas muy sutiles: chantajes afectivos, con los que buscamos controlar y mediatizar a las personas que nos rodean. ¡Cuántas crisis familiares nacen de esos falsos amores!

18 de Octubre de 2018


 

340. Qué tengo que hacer (Mc. 10, 17-30)

        Muy angustiado debía estar el joven rico para ir corriendo hacia Jesús. En Israel sólo corrían los desesperados. Cumplía todos los mandamientos de la segunda tabla de la le (a la vida eterna y a Dios se llega a través de lo que se hace al prójimo), pero le faltaba algo. Jesús señala la clave: pasar del cumplimiento al encuentro personal, despojo y seguimiento.

        Para los judíos (como para muchos protestantes) la prosperidad era un signo de honestidad personal. Dios bendecía a la persona buena) Jesús desmonta esa opinión: las riquezas hacen difícil llegar al Reino de Dios pues generan na confianza en sí y en los propios méritos que anula la gratuidad de Dios y de la salvación.

13 de Octubre de 2018


 

337. Servidor de todos (Mc. 9, 29-36)

         Después de la escena de Cesarea de Filipo se nos presenta esta escena con dos caminos: el camino de Jesús y el camino humano. Jesús nos presenta lo que ha visto con claridad en Cesarea: ir a Jerusalén, persecución, muerte y resurrección. El camino del servicio hasta la muerte. En cambio, los apóstoles van a su bola: quién es el más importante. En vez de ser los últimos y los servidores piensa en la jerarquía entre ellos. Quizás, la Iglesia de hoy reproduce ambos caminos. Una Iglesia “mártir” (testigo que da la vida) en las últimas fronteras del mundo, del Tercer Mundo y del Cuarto Mundo. Una iglesia que no abandona esos mundos que se hunden. Y una iglesia (la minúscula es intencionada) que busca honores y puestos; una iglesia con una escala social. ¿Quién es el más importante?

22 de Septiembre de 20


 

336. ¿Quién decís que soy yo?

  En este evangelio se formulan otros dos temas básicos de Marcos: el secreto mesiánico y el modo de realizar Jesús su ser Mesías. No se puede decir que es el Mesías porque la forma de realizar el mesianismo no va a ser como esperaban y deseaban los judíos. Un Mesías liberador de la opresión romana. Jesús lo va a realizar en la línea del Siervo que explicó Isaías en sus cantos del Siervo. No va a ser con poder sino dando la vida.  Y hay que seguirlo en ese estilo suyo. Entre los tres evangelios sinópticos nos dicen que Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén, que iba deprisa y que los discípulos lo seguían con miedo.

Y ahora una pequeña reflexión para nosotros. Lo primero que os invito es a pensar quién es Jesús para nosotros. Fray Luis de León escribió “Los nombres de Cristo”. Podemos escribir nuestros nombres de Cristo. No es un juego para pasar el rato.  De cómo concebimos a Cristo y, consecuentemente, a Dios va a depender mucho nuestra forma de ser cristianos. Voy a esquematizar poniendo dos extremos: del Jesusito de mi vida al cartel de moda en mi juventud de la foto de Jesús, parecido a la foto del Che Guevara y con la leyenda “se busca” hay una gama de cristologías muy variada. Ir aproximándonos al Jesús bueno y misericordioso no es tan sencillo.

 15 de septiembre de 2018


 

335. Ábrete (Mc. 7, 31-37)

       Comenta José Luis Sicre que qué difícil resultaba curar a un sordo. Otros enfermos son curados por Jesús con la sola palabra, con el contacto, pero aquí Jesús (como luego con el ciego del evangelio de Marcos) hace un montón de maniobras. Podríamos trasplantar esto a nuestra reflexión sobre la vida normal: qué difícil es “curar” a los sordos, a los que no escuchan. Cada vez se habla más de la necesidad de escuchar, pero no se ven muchos resultados. Cada uno va a lo suyo sin responder a su interlocutor, sin interesarse por lo que el otro me comunica. Nos vamos haciendo incapaces de cambiar, de acoger, de amar…

7 de Septiembre de 2018


 

334. Del corazón del hombre… (Mc. 7,1-8,23)

        Este episodio, que parece anecdótico, escenifica el gran problema que llevó a Jesús a la muerte. Los carismas iniciales de una religión acaban consolidándose con una institucionalización: se ritualizan y se jerarquizan. Se regulan comportamientos externos que expresen la fidelidad. Jesús arremete contra esos ritos externos y apuesta por el Espíritu y la verdad. Y eso ponía en peligro el status religioso; Jesús era un peligro para la religión establecida. También, cuando la Iglesia se consolidó en el antiguo Imperio Romano se fue jerarquizando y se establecieron modos rituales que uniformaron las prácticas utilizadas en las iglesias domésticas. El Papa Francisco, apoyado en el Concilio, apuesta por una Iglesia, Pueblo de Dios en camino; por una Iglesia pobre y en salida, una Iglesia samaritana. Y, él se presenta no como Pontifex, sino como obispo de Roma, sin revestirse de los perifollos tradicionales. ¿No habrá sido demasiado para muchos?

1 de Septiembre de 2018


 

333. ¿También vosotros queréis marcharos?

         El rechazo va más allá del tema de “tomar la carne y la sangre”; se extiende a la frustración porque el Reino de Jesús no coincide con lo que ellos esperaban (quisieron hacerle Rey, pero él huyó al monte); a que la salvación era regalo del Padre y no esfuerzo propio… Aquella confrontación de Cafarnaúm pasa también por nuestro interior. Es la lucha entre la fe y nuestras ansias de racionalidad; es la búsqueda de autonomía frente a la creaturalidad y la dependencia de Dios; la lucha entre la búsqueda de un sentido inmanente y el sentido trascendente.  A nuestro alrededor también vemos a muchos que desertan; a veces sentimos la tentación de ir tras ellos. Pero, queremos estar con Pedro: ¿a quién iremos, Señor? Tú tienes palabras de vida eterna.

25 de agosto de 2018


 

332. El que me come vivirá por mí (Jn. 6, 51-59)

         Cuando la praxis (la acción) no deja tiempo para lo místico (la relación con el Señor) los cristianos nos convertimos en una ONG; estupenda, pero en una ONG. En la Eucaristía, que es don de Jesús, nos asimilamos con Él y somos asimilados por Él (habita en mí y yo en Él, que decía San Pablo). Esa asimilación mutua hace que nosotros nos hagamos también DON; entonces, surge la entrega y la donación en nuestra vida. Ya no seré YO, sino Cristo que vive en mí. Mi trabajo en favor de los demás ya no será mío porque ya Jesús vive por mí. Se dice, a veces, que la Eucaristía “no me dice nada”. Raramente lo hará. La palabra será siempre trabajada interiormente. La pasividad interior y exterior mata la Eucaristía.

18 de agosto de 2018


 

331. Porque ha mirado la sencillez de su esclava           (Lc.1, 39-56)         

  Un filósofo llamado Celso atacaba a los cristianos porque honraban “a una mujer sin porvenir ni nacimiento regio y a quien nadie conocía. Ni siquiera sus vecinos. Era mujer campesina y pobre, que se ganaba la vida hilando”. Lógicamente, a los cristianos les molestó aquello y comenzaron a exaltar a María. Véanse las letanías de la Virgen. Sin embargo, habría que romper una lanza a favor de Celso. Lo formidable de María es eso, que era una mujer sencilla, que no tenía títulos reales ni de nobleza, que era una sencilla mujer de pueblo que hacía las labores de su casa, que iba a la fuente a buscar agua. Y quizás allí tuvo que soportar las miradas maliciosas de sus vecinas que miraban cómo su vientre se iba hinchando y se daban codazos de complicidad. Y nos dice Celso, no sé su fuente de información, que se ganaba la vida hilando. Tiene razón Celso: Dios escogió a una mujer sencilla, sin títulos cortesanos, pero con un corazón abierto y disponible.

 

 14 de agosto de 2018


 

330. Levántate y come (1 Re 19, 4-8)

        Mucho me impresionó, en la cima del Monte Carmelo, una estatua que representa a Elías degollando profetas de Baal. Naturalmente no están representados los cuatrocientos cincuenta que narra el libro de los Reyes. Me resulta duro. Alguna vez he denominado el episodio del capítulo 19 la conversión de Elías. En el Carmelo encuentro un Elías prepotente y un pelín provocador que enfrentado a la realidad de la persecución de Ajab y la maligna Jezabel huye por el desierto y entre en crisis. Quiere morir; ha fracasado. Y el ángel lo empuja suavemente hacia el Horeb. Allí descubre que Dios no está ni en el terremoto, ni en la tormenta ni en el temblor. Yahvé estaba en la brisa suave. E Isaías es empujado de nuevo a Israel. Quizás aprendió a pasar de la prepotencia a la brisa suave en su labor.

11 de Agosto de 2018


 

329. Da vida al mundo (Jn. 6, 24-35)

        Todos sabemos que Juan es el único evangelista que no narra la institución de la Eucaristía. A cambio nos cuenta el lavamiento de los pies y dedica el capítulo sexto a un gran discurso eucarístico. Nosotros vamos hambrientos buscando aquello que no llena, que no nos hace felices sin acordarnos de aquello que da el auténtico sentido de la vida. Tanto tiempo hemos estado pendientes de la obligatoriedad semanal que nos hemos olvidado de la necesidad. Tenemos que conseguir que la eucaristía sea una necesidad vital en nuestra vida. Algunas veces serán eucaristías en pequeños grupos participativos que nos llenan muchos. Esto no será siempre posible. La mayoría de nuestras eucaristías serán de encuentro personal con Jesús. Será el estar gratuito con el Señor que ha dado su vida y que silenciosamente nos acompaña.

4 de agosto de 2018


 

328. Se retiró otra vea a la montaña él solo (Jn. 6, 1-15)

            En medio de la lectura dominical de San Marcos la liturgia nos sorprende con unos domingos dedicados al capítulo sexto de Juan. La lectura del domino presenta un hecho milagroso (multiplicación de los panes) que da pie a uno de esos discursos que podríamos llamar “de Yo soy”, típicos de Juan. Desembocan en el último “Yo soy”, sin calificativo, que es la identificación con Dios (“el que es”) y que hace caer de espaldas a los que iban a prenderle al huerto. Compartiendo lo que tenían, aunque poco, comieron todos. Me recordaba las ollas comunes de los pueblos jóvenes limeños donde cada uno echaba lo que tenía: unas patatas, unos frijoles, un pedazo de carne… Y Jesús señala con sus hechos que su reino no es de este mundo. Y nos surgen de nuevo la soledad y el monte como lugar de encuentro con el Dios que da fuerza.

28 de julio de 2018


 

327. Se puso a enseñarles con calma (Mc. 6, 30-34)

       Si hubiera que poner una etiqueta a este evangelio dominical sugiero “delicadeza y disponibilidad”. Evangelio que a mí me ha influido profundamente. Me encanta el detalle de Jesús de invitar a los suyos, cansados por la misión, a pasar un día tranquilo “de campo”. Descansar y compartir experiencias. No les dio tiempo ni a sacar el queso, el pan y el vino. La multitud esperaba ansiosa. Y Jesús se compadeció de ellos necesitados de enseñanza y de atención. Y lo hizo con calma. No fue una faena de aliño. Nos puede iluminar muchas situaciones de nuestra vida en que rompen nuestra tranquilidad.

21 de julio de 2018


 

326. Hasta que os vayáis de aquel sitio (Mc. 6, 7-13)

        Jesús explica en este texto “el cómo” realizar la misión. Ni ir de pobres remendones, ni de ricos (lo de la única túnica). Es fundamental establecer una relación personal afectuosa (quedaos en la casa) que haga fácil la aceptación del mensaje. Retomar el camino hacia otros lugares. Esta actitud es fundamental. Hoy encontramos comunidades que se aferran a sus pastores y pastores que se aferran a sus comunidades (grupos…) Si nos encontramos a gusto juntos, ¿por qué hay que separarse? El único pastor es Cristo. Los posesivos acaban en la rutina y en la visión unilateral. Recordad lo de Pablo: unos de Pedro, otros de Pablo, otros de Apolo… Somos de Cristo.

13 de jllio de 2018


 

325. Desconfiaban de él (Mc. 6,1-6)

          Marcos nos cuenta que los suyos “no lo recibieron” (Prólogo de Juan). Lucas es más explícito: nos cuenta el contenido de su predicación (Mesías siervo) y el desenlace (querían despeñarlo). Y es que los judíos esperaban un Mesías triunfante, poderoso y glorioso. ¡Cómo iba a ser ese vecino suyo que lo habían conocido siempre y le habían encargado sus pequeñas o grandes chapuzas! Era un pobre hombre como ellos. Seguimos igual. No asumimos la humildad y la sencillez en nuestros pastores ni en nuestros dirigentes. Un poco más de solemnidad y de perifollos para anunciar a Jesús.

6 de julio de 2018


 

324. ¿Quién me ha tocado? MC.5,21-43)

         Por dos veces Jesús sufre o comete impurezas legales. Una misericordia que está por encima de los legalismos más o menos humanos. Lo toca la mujer con flujos de sangre: primera impureza legal. Luego coge de la mano a la niña muerta y la levanta: segunda impureza legal, tocar un cadáver. Nosotros tenemos también una serie de “impurezas” muy sutiles. Vemos continuamente los guantes de goma para tocar enfermos, cadáveres e inmigrantes. Nos falta la palabra y el gesto cariñoso y cuidado para atender al enfermo y, también, al solitario y abandonado. La misericordia que proclama Francisco necesita de la caricia y de la palabra.

30 de Junio de 2018


 

323. Vamos a la otra orilla (Mc 4, 35-40)

          La otra orilla era tierra de paganos; claro que en nuestra tierra había muchos problemas y peligros que iban aflorando contra Jesús y los suyos; pero era nuestra tierra y, en el fondo, vivíamos tranquilos. Y, encima, esa tempestad que casi los manda al garete; ¿para qué querrá Jesús que pasemos al otro lado.

          Era la intrahistoria de los discípulos y es también nuestra intrahistoria. Estamos en nuestra “tierra” tan tranquilos y en paz. Y cada vez que leemos el evangelio o escuchamos alguna plática se nos señalan otras orillas a las que deberíamos dirigir nuestra barca. Nos asusta y miramos recelosos a esas nuevas tierras. Tenemos miedo y nos falta fe, como dice Jesús a los discípulos. Jesús nos llama siempre a horizontes nuevos.

23 de junio de 2018


 

322. Con un grano de mostaza (Mc. 4, 26-34)

         El Reino de los cielos es como un grano de mostaza. Se planta y lo que sale es un humilde árbol. El gran error de nosotros, los cristianos, ha sido el hacernos imagen de un dios todopoderoso, magnífico… y desde esas alturas proclamar al todopoderoso. Y, como representábamos a la magnificencia debíamos expresarla en el vestir y en el modo de vivir. Se nos fue olvidando que el Reino crece humildemente desde el corazón, que es un humilde soporte ofrecido para acoger a los demás. Quisimos imitar a los grandes partidos y sindicatos de masas y salimos a las calles. Descuidamos el cuidado del corazón, del encuentro con Dios, de la humilde mesa común donde compartir el pan y la palabra… Con trabajo, más grande que los de Hércules, el Papa Francisco está intentando bajar a la Iglesia de sus tronos y de sus oropeles.

16 de junio de 2018


 

321. El que blasfeme contra el Espíritu Santo (Mc. 3, 20-35)

Una frase extraña en el evangelio: lo del pecado contra el Espíritu Santo. Al que acepta a Dios como fundamento de su vida y a Jesús como la palabra de Dios que nos muestra el camino y el estilo de vida a seguir; al que quiere ser como Dios y Jesús nos enseñan y pone en ello toda su voluntad, todo se le perdona. Dios sabe de qué barro estamos hechos y que nos equivocaremos en muchas ocasiones; él comprende y acoge nuestra limitación. Pero si uno no se quiere dejar abrazar por Dios, él se ve imposibilitado para darnos su abrazo de Padre. Dios tiene siempre los brazos abiertos, pero respeta nuestra libertad. Nada nos separará del amor de Dios, cantamos con frecuencia. Y es verdad. Lo único que nos impide ser abrazados es nuestro no querer lanzarnos a sus brazos.

 9 de junio de 2018


 

320. Voy a comer la Pascua con mis discípulos (Mc.14, 12-26)

La Eucaristía se nos desgasta. Hay tres peligros que nos acechan ante la misa.

El peligro de la obligatoriedad: Qué triste es eso de "¿Ésta misa vale para el domingo? Hemos hecho de la misa rito y obligación, cuando la deberíamos vivir como signo de vida y de comunidad. El encuentro con Jesús se nos convierte en cita rutinaria.

En segundo lugar, el peligro de la pasividad: "¿Quién da la Misa?" Y allí estamos pacientes y sufrientes anhelando que el cura no sea un pesado. De la vida de una mesa en común hemos ido haciendo un espectáculo reiterativo y vacío al que asistimos pacientemente.

En tercer lugar, el peligro del utilitarismo: "No saco nada". Nos encerramos en el individualismo, en la búsqueda de provecho personal (y vamos de cráneo) y nos olvidamos de la gratuidad del encuentro con el amigo desde la soledad y el silencio y tampoco nos creemos el valor del misterio que va actuando calladamente en nosotros.

 

Y voy a añadir algo sobre la Eucaristía como expresión de nuestras necesidades. La Eucaristía expresa:

- que somos comunidad, pero pecadora. Y por eso pedimos perdón a los hermanos.

- que necesitamos orar. Y de ahí todas las oraciones y peticiones que jalonan la misa.

- que escuchamos la Palabra como fuente e inspiración de nuestra vida.

- que recibimos enseñanza sobre nuestras vidas y compartimos nuestras vivencias (cuando la homilía se hace participada)

- que damos a nuestra vida un sentido para algo. Y por eso ofrecemos.

- que actualizamos la muerte y resurrección de Jesús como el fundamento de nuestra vida.

- que comemos juntos el cuerpo de Jesús

- que damos gracias y alabamos a Dios

- y que somos enviados al mundo.

 

 2 de junio de 2018


 

 

319. La Trinidad en nosotros

Y nosotros, ¿cómo nos las apañamos con Dios? (y perdonad la expresión). Creo que Dios se nos va haciendo “proceso”; es decir, vamos atisbando poco a poco facetas de Dios.

Quizá partimos de un Dios personal, pero lejano, que está allá arriba y nos ve. Generalmente, nos premia o nos castiga. Y, enfrente, o al lado, poco a poco, desde los años de juventud va surgiendo la figura de Jesús. Lo contemplamos y lo vamos descubriendo como modelo, como amigo. Se nos hace un referente ético. Y cuando digo “ético” lo hago con plena conciencia. Nos lleva a la acción, a realizar cosas, a cambiar, etc. Esa visión de Jesús tiene que evolucionar para que pueda ser duradera. Tiene que hacerse más mística. Hay que descubrir la razón de su vivir y su actuar. Y seguir alimentándose con una oración como la suya, hasta que vayamos descubriendo al Padre.

Entonces, Dios se nos hace cercano y entrañable, acogedor. Comenzamos a descubrir la gratuidad y el valor de lo pequeño y escondido. El compromiso se hace más hondo. Alguno puede pensar que esta visión de Dios es un poco “Jauja”: Dios es bueno y disculpa. Quien piense así no ha descubierto al Padre de verdad. En esta nueva situación lo que se vive es la experiencia honda de nuestro pecado y debilidad y la necesidad de ser agradecidos con la donación de toda nuestra vida. Es el espíritu del “Tomad, Señor y recibid”.

Probablemente lo más difícil de vivenciar es el Espíritu. Con el Hijo y el Padre nos vamos sintiendo uno, pero los descubrimos más en su alteridad. Están fuera y tengo que acercarme, tengo que identificarme, tengo que interiorizarlos. Pero el Espíritu es el que obra en nosotros, el que abre los ojos, da fuerza, inspira… Ya decía Jesús que es como el viento que no se sabe ni de donde viene ni a donde va, pero que transforma. El Espíritu lo pedimos. Y es el que nos hace encontrar a Dios como Abba, Padre. El que nos hace comprender que Jesús es el Señor; el que nos da la capacidad de hacer el bien. Al fin y al cabo, lo acabamos reconociendo por sus frutos. Cuando uno crece en paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre, fe, paciencia, modestia, continencia, castidad, es que el Espíritu de Dios está siendo acogido y aceptado en mí.

 26 de mayo de 2018


 

318. Bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo (1 Cor. 12, 3-13)

          “Pares cum paribus coniunguntur” decían los latinos: los semejantes se juntan con sus semejantes. Nosotros, que somos más castizos decimos algo parecido: Dios los cría y ellos se juntan. Espontáneamente tendemos a estar con los que son más o menos como yo, tendemos a segregar, a apartar a los distintos. Los efectos del Espíritu van por otros caminos: abrir puertas y ventanas, quitar miedos, hablar lenguajes nuevos (tener palabras para los distintos, diríamos hoy), abrir fronteras… San Pablo nos dice aquí que ya no hay griego o gentil, siervo o esclavo… Y en otro sitio añade “hombre o mujer”. El Espíritu rompe las diferencias de raza, de clase, de género para hacer un solo cuerpo.

19 de mayo de 2018


 

317. Mirando al cielo (Hch. 1, 1-11)

    Ante ese misterio que es la Ascensión de Jesús al cielo, como a los apóstoles se nos distorsiona la mirada. Unas veces nos quedamos fijos en esperanzas más o menos políticas: ¿es ahora cuando vas a restaurar el Reino? ; reino político, por supuesto. O también lo que se dio en llamar “nacionalcaolicismo”. Y otras veces nos quedamos embelesados mirando al cielo. En cambio, lo que nos subraya Jesús es la misión, ponerse en camino: no quedar establecidos en un reino ya realizado ni embelesados en sabrosas oraciones. Salir a los confines, a las fronteras de nuestros mundos. A veces, nos inquietamos sin saber qué hacer. Hay que estar tranquilos y mantener la inquietud interior, el interés por lo que ocurre alrededor y, estoy seguro, que un día dirás: esto es, este es mi sitio y mi misión.

12 de mayo de 2018


 

316. No en que nosotros hayamos amado a Dios… (1Jn. 4, 7-10)

Lo de la meritocracia es algo que debemos llevar en el ADN (como, cursimente, se dice ahora). Los curricula vitae son un compendio, más o menos trucados (como vemos continuamente) son un compendio de méritos para alcanzar cada vez un lugar más alto. En las empresas los medio-jefes se apropian frecuentemente de los méritos de sus subordinados. Y en nuestras conversaciones intercalamos convenientemente nuestro historial de éxitos y de nuestra capacidad de emprendimiento. Decía Voltaire (sí, Voltaire) que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza… y el hombre le pagó con la misma moneda. Pues allá vamos ante Dios manejando nuestros curricula a lo divino con cara de buenas personas. Y, entonces, San Juan nos deja un poco patidifusos espetándonos que Dios nos amó primero, antes de todas nuestras listas de bondades. Nuestro buen hacer no es para conquistar sino para responder: amor con amor se paga, dice el refrán popular: “Si Dios nos ha amado de esta manera, nosotros debemos amarnos los unos a los otros”, que dice San Juan.

4 de mayo de 2018


 

315. Nosotros los sarmientos (Jn. 15, 1-8)

A pesar de nuestro escaso conocimiento de lo rural (aunque ahora nos dé por la enología), estas imágenes de la vid y los sarmientos son cautivadoras. Y, además, nos colocan en nuestro sitio. El sarmiento no vale para nada cortado de la vid. Sólo para el fuego, aunque sea una barbacoa. Toda su utilidad está n ser trasmisor de la savia para conseguir un fruto. Somos, simplemente, trasmisores para el don. ¿Qué trasmitimos? Mirando todo el contexto del capítulo 15, esa savia que trasmitimos, que dejamos pasar, es el amor de Jesús. Hagamos lo que hagamos sólo tendrá sentido si en ello somos trasmisores del amor con que Cristo nos ha amado.

27 de abril de 2018


 

314. Conozco a las mías (Jn. 10,11-18)

A los empecinados urbanitas que somos (a pesar de que, de cuando en cuando, nos dé un ramalazo campestre) nos resulta bastante lejana y bucólica la imagen del Buen Pastor. Encuentro, en esta especie de alegoría, tres elementos muy importantes: dar la vida por los otros; un conocimiento personal profundo; no quedar encerrado en el propio “rebaño”, sino abrirse a mundos nuevos. De bucólico, nada. Nos habla de un realismo comprometido hasta la donación total; en nuestra sociedad que va midiendo el éxito por los seguidores en Twitter o Facebook o en los “me gusta”, se nos habla de conocimiento personal profundo. Y se nos llama a salir más allá de nuestros grupos “calentitos” y satisfechos en busca de horizontes más abiertos y a otras realidades más de frontera.

21 de abril de 2018


 

313. Quien dice: “Yo lo conozco” y no guarda sus mandamientos es un mentiroso (1Jn.2,1-5)

Conocer a Jesús no es leer los evangelios con frecuencia, hacer cursos de teología bíblica, leer aquellas vidas de Jesús tan de moda en la primera mitad del XX, ni analizar tantos estudios del Jesús histórico de moda desde finales del XX. Conocer a Jesús supone un conocimiento sapiencial y sabroso, una interiorización del Señor (no sólo de Jesús) en mi vida, de modo que pudiéramos decir con San Pablo: “mi vivir es Cristo”. Cuando Jesús se hace una parte de mí, entonces surge en mi interior la necesidad de hacer las obras de Jesús. Por eso, decía el mismo San Pablo que el que ama no necesita ley.

13 de Abril de 2018


 

312. Con las puertas cerradas (Jn. 20, 19-31)

Bochorno y miedo les tenían paralizados. Se habían despepitado afirmando que nunca lo abandonarían o que estaban dispuestos a morir por/con Él (precisamente Tomás) y todos, menos uno lo fueron abandonando. Y, ahora, además de abochornados por su falta de palabra, miedosos por si los judíos decidían ir por ellos. Y precisamente a estos abochornados y miedosos se les da el Espíritu. Los Hechos de los Apóstoles es la historia de estos hombres transformados. Si miramos nuestra historia quizás la veremos salpicada de miedos y bochornos que nos han dejado llenos de llagas. Pues precisamente a nosotros, los débiles, nos quiere el Señor para enviarnos.

7 de Abril de 2018


 

Oración en Jerusalén

         Hace unos años tuve la suerte de estar en Jerusalén durante la semana Santa. La noche del jueves al viernes acudí a la oración en la Basílica de Getsemaní. Multitudinaria; sin poder movernos, apretados por todas partes. A continuación, mucha gente acudía ante la c asa de Caifás. Una escalera empedrada, del siglo I sería el recorrido que hicieron con Jesús desde el Huerto de los Olivos hasta la casa de Caifás. Muchas velas encendidas a lo largo del camino, gente sentada, en silencio y soledad, por todos los alrededores. Fue una experiencia profunda. Cuando llegué a casa, el Instituto Bíblico, escribí esta oración:

 

Quiero estar, Jesús, así, al borde del camino por donde te llevan a tu cruz. Quiero sentarme y ser capaz de mirar tu rostro serenamente entristecido. Estar, también, cuando pases con tu cruz, ensangrentado ya por las espinas y los golpes.

Me siento muy débil para seguirte y acompañarte en tu dolor. Dame la fuerza de llevar mi propio dolor, de asumir las soledades de la vida.

Y que, así, contigo, yo aprenda a mirar los rostros doloridos; que aprenda a aliviar los dolores de la gente.

Enséñame el silencio y enséñame también la palabra justa.

Que yo aprenda a encontrar la Luz en la Cruz, en tu Cruz. Amén.

Luis E. Gil de Vergara S.I.

Viernes Santo 2 de abril 1999

30 de marzo de 2018


 

310. Se despojó de su rango (Fil. 2, 6-11)

         Pablo recoge en Filipenses un himno cristológico primitivo que es la gran síntesis teológica del misterio de Jesús, el Señor. Éste se vació totalmente de su condición divina. Por eso, es capaz de darse totalmente, fiel al Padre, hasta la muerte; por eso, es exaltado por el Padre. Nosotros, que más bien tenemos vocación de trepadores, centrados en nosotros mismos, podríamos aprovechar la Semana Santa para pedir esa capacidad de vaciarse para darse. O empezar a darnos para vaciarnos.

24 de Marzo de 2018


 


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Comentarios

21.11 | 23:38

Totalmente de acuerdo Luis Emilio. El martes día 23 voy a ir a Alcalá para hablar con Rafa. A ver si charlamos un rato

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16.11 | 22:00

Buenísimos y útiles tus comentario

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24.10 | 08:14

Muchas gracias, Luis Emilio, por seguir alimentándonos espiritualmente con tus reflexiones. Un fuerte abrazo

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25.08 | 12:37

Me encanta este blog. Es un regalo para el alma…

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