Pequeño comentario

373. Los oíamos hablar en nuestra propia lengua

(Hechos, 2, 1-11)

      ¡Cuánto hablamos y qué poco nos entendemos! Estamos saturados de palabras habladas o inundando nuestros móviles y ordenadores. Y, sin embargo, cada vez nos comunicamos menos. Necesitamos más silencio (“estaban orando”) para poder decir una palabra nueva. Una palabra que sea acogedora: cariñosa, oportuna, sabia. Es la palabra del PADRE. Una palabra reveladora: que exprese tus sentimientos, la verdad del propio ser, los anhelos e ilusiones). Es la palabra del HIJO. Una palabra profética: que interpela, que impulsa a salir de la pequeñez y de la vaciedad, que trasmite la palabra de Dios. Es la palabra del ESPÍRITU. Tenemos que cambiar Babel (la ambición que lleva a la confusión) por Pentecostés (la palabra que lleva al encuentro).

8 de Junio de 2019


 

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Comentarios

02.06 | 17:16

LE: Soy María Rosa la mujer de José Luis García de Rosario Argentina. Tú nos casaste en Gijón el 2/8/72Te envié un mensaje por Facebook Fíjate por favor Besos!

...
21.11 | 23:38

Totalmente de acuerdo Luis Emilio. El martes día 23 voy a ir a Alcalá para hablar con Rafa. A ver si charlamos un rato

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16.11 | 22:00

Buenísimos y útiles tus comentario

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24.10 | 08:14

Muchas gracias, Luis Emilio, por seguir alimentándonos espiritualmente con tus reflexiones. Un fuerte abrazo

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