Pequeño comentario bíblico

405. Amad a vuestros enemigos (Mt, 5, 38-48)

        Un poco fuerte, parece el evangelio de este domingo. Y, sin embargo, es posible. Al oír la palabra “amor la interpretamos inmediatamente, a partir de nuestras experiencias de encuentro con el otro. El clásico: dos “tú” que se convierten en un “nosotros”. Ésta es una experiencia afectiva, de sentimientos positivos y gratificantes; pero el amor va más allá. Si examinamos el himno al amor de San Pablo, nos encontramos que, también, el amor es cuestión de voluntad. En el matrimonio, cuando llegan las horas oscuras y con esos lejanos o enemigos. Pablo nos dice que el amor es servicial, que no lleva cuentas del mal, que perdona siempre, que escusa siempre… Además, al final, el texto nos indica un horizonte: perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. O sea, “ser buenos como nuestro Padre es bueno”.

22 de febrero de 2020


 

404. De acuerdo con la ley de Moisés (Lc. 2,22-40)

¿Por qué a Lucas le da de pronto por repetir, casi obsesivamente, que la Sagrada Familia hace todo según la ley del Señor? Me parece que detrás de ello está uno de los temas problemáticos en la historia de la Iglesia: la fe y la ley. Estaba en los primeros conflictos con los judíos convertidos (necesidad o no de la circuncisión de los “gentiles”); en las primeras comunidades (donde las enseñanzas de Pablo no siempre se entendían bien y algunos actuaban incorrectamente). Lutero asumió el tema (sola fide) con la rotura eclesial. Nosotros, los católicos, nos hemos encontrado con el tema, a raíz del Vaticano II, y estamos como niños con zapatos nuevos. El amor, nos dice Juan en su primera carta, consiste en que Dios nos amó primero y, por tanto, si Dios nos amó de esta manera así debemos amarnos los unos a los otros. Se nos cambia la fundamentación de la ley: ésta, para el cristiano, está basada en el amor gratuito de Dios. En nuestras  predicaciones,, la ley queda, a veces, hecha una piltrafilla. Para encontrar a Diuos hace falta tiempo dedicado con fidelidad. Hace falta ascética para acercarnos a la mística.

1 de febrero de 2020


 

403. Y Juan dio testimonio (Jn.1, 29-34)

      ¿Por qué da tanta importancia Juan, Evangelista, a los testimonios de Juan, el Bautista? Dicen que las comunidades en torno a Jun encontraron problemas con grupos de seguidores del Bautista. Y, por ello, se esmera en presentar al Bautista como precursor y anunciador de Jesús. Dar testimonio de Jesús es también nuestra tarea. Dar un testimonio limpio; sin aprovecharse para hacernos propaganda a nosotros mismos; crecer a costa de Jesús. Dar testimonio es, sobre todo, darlo con nuestra vida. Somos muy fieles y dispciplinados en nuestra piedad y nuestra vida normal va un poco manga por hombro. La fidelidad en la vida corriente. Muchos conocéis mi expresión: “no hay que ser plastas, sino ser pregunta”. Y, sin embargo, también es necesaria la palabra. Hoy nos empujan a las sacristías; incluso a la desaparición. No nos basta la fe del carbonero. Hace falta una palabra ilustrada. Y estamos poco preparados. (Quizás nos falta el desparpajo de mucha gente para decir sus ideas, sin fundamentrarlas)

18 de Enero de 2020


 

402. Éste es mi hijo… (Mt. 3, 13-17)

       Tercera Epifanía (manifestación) de Jesús. La primera fue a los pobres más despreciados de Israel, los pastores. La segunda a los magos, la gente culta y con influencias y además extranjeros. Y la tercera que es su manifestación como Mesías, a las orillas del Jordán. La referencia de la voz del cielo al primer Canto del Siervo de Isaías marca el estilo de su mesianismo. Una misión: traer la justicia y el derecho, la alianza de las naciones, liberar de injusticias, abrir los ojos… Un estilo: no voceará, ni gritará por las calles; respetará el hálito de un pabilo vacilante, buscará la paz. Podemos quedarnos en el análisis de un hecho histórico, fruto de la preocupación por el éxito de los seguidores del Bautista o reflexionar sobre ese estilo de Jesús para nuestro entorno. Cómo actuar en este mundo de hostilidad, de insultos y enfrentamientos, en el que se mira poco al futuro y mucho al pasado, en el que se evita todo éxito del contrario.

11 de enero de 2020


 

401. Y la Palabra se hizo carne (Jn. 1,1-18)

         La Palabra, esa Palabra que con el Padre crea todas las cosas, se hizo uno de nosotros, entre quienes puso su tienda. Pienso que lo primero que hace esa Palabra es hacerse Silencio. Silencio hecho de portal y de pesebre; silencio forjado en el exilio, cuando ya balbuceaba sus primeros “abba”; silencio laborioso y abierto a la escucha en los años de Nazaret; silencio de cuarenta días en el desierto; silencio de noches de oración…Largo aprendizaje que florece luego en los montes y llanuras de Israel con palabras que sanan el corazón. Silencio digno y palabras justas en la Pasión. Un ejemplo para nosotros cargados de palabras vacuas, de tristes lamentaciones que compartimos en los sitios más inesperados. Un nuevo año para ejercitar la escucha, el silencio y la palabra.

5 de Enero de 2020


 

400. Se estableció en Nazaret (Mt.2, 13-24)

        La sucesión de las fiestas de los Inocentes y de la Sagrada Familia me abre a la reflexión sobre la educación de los hijos. Uno de los temas de los que más se habla, pero los hijos son con frecuencia objetos cosificados por un amor mal entendido. Algunas observaciones. 1. Confusión de roles en muchas familias actuales. Los padres y madres deben ejercer de tales; no pueden ser una especie de colegas de los hijos. Hay que dialogar con ellos, pero cada uno desde su puesto. 2. El “rey de la casa” no puede convertirse en un tirano al que se le da de todo para que esté a gusto. Tiene que descubrir que no todo se le debe; que hay cosas que no le están permitidas, Que hay obligaciones que cumplir. El NO razonado y razonable es fundamental. 3. Tampoco hay que absolutizar a los hijos. Son muy importantes, pero no son lo único: la pareja debe seguir cuidándose para que cuando los hijos se vayan de casa no sea el encuentro de dos extraños. 4. Hay que cultivar las virtudes fuertes: abnegación, espíritu de trabajo, colaboración, la responsabilidad ante sus actos y por la obra bien hecha. 5. El transmitir valores se hace también con las celebraciones. Festejamos aquello que es importante y lo subrayamos con el comer juntos bien, con los regalos que se hacen, con los adornos que hay en la casa…

28 de diciembre de 2019


 

399. José, que era bueno (Mt. 1, 18-24)

Al dar vueltas al evangelio de este domingo, leí una homilía mía de hace años. La dedicaba a José. Los próximos días desaparecerá ante la presencia de Jesús y María. ¿Cómo sería José? Me lo imaginé como parábola de la vida de Jesús:

“Parece probable que no sólo era carpintero, sino que se ocuparía de los veinte mil arreglos que habría que hacer en el pueblo, fundamentalmente campesino.  Y esa lectura que hacía lo presentaba cuidando y arreglando con mimo todo lo que se había hecho inservible o se había roto. Personalizando su trabajo. El arado roto del tío Zacarías era reparado con cariño. O la tabla de lavar de la vecina. La mesa escarranclada de Simeón quedaba firme y reluciente entre sus manos. Cada vecino atendido con esmero. Y fue en ese oficio y en ese talante donde fue educando y enseñando a Jesús. En ese trabajo hecho con primor, que consistía en arreglar lo que se había roto, en ensamblar lo que se había desunido, en hacer útil lo que se había hecho inútil. En tratar a todos con cariño y atención. Ese trabajo en el que fue instruyendo a Jesús se hacía parábola viva de lo que sería la vida de Jesús.”

21 de diciembre de 2019


 

 

398. Es hora de espabilarse (Romanos 13, 11-14)

Lo primero que hace Pablo en la lectura es zarandearnos: hay que espabilar, salir de nuestras rutinas buenas y cumplidoras, romper esa especie de burbuja en la que nos refugiamos de tantas inclemencias que nos rodean. Y, espabilar ¿para qué? Para mirar a nuestro alrededor, como hacía la Trinidad en la contemplación de la Encarnación (Ejercicios de San Ignacio). Para tomar conciencia del momento en que vivimos. Para ver qué ocurre más allá de nuestra saludable burbuja, de eso que casi siempre vemos a través de la pantalla protectora de la televisión o de la fría lejanía del papel. Daos cuenta, dice Pablo. Y, entonces, obrar en consecuencia. Pertrechémonos con las armas de la luz y conduzcámonos como en pleno día. San Pablo describe gráficamente lo que significa conducirse con dignidad. Dicho metafóricamente: vestíos del Señor Jesús.

30 de Noviembre de 2019


 

 

397. Si eres tú… (Lc. 23, 35-43)

Estamos habituados a ver las tentaciones de Jesús en el marco dramático del desierto y se nos olvida que ese momento es una síntesis de las tentaciones que tuvo Jesús en su vida. Y la Cruz es uno de esos momentos: “Si eres tú el Rey de los judíos…”; “Si él es el Mesías que se salve a sí mismo…”; ¿No eres tú el Mesías…? Suenan igual que las palabras del demonio en el desierto. A Jesús una parte de las tentaciones surgían de su interior: qué medios utilizar para la eficacia de su predicación (el milagro indiscriminado, el acto espectacular o el poder). Y otros venían de fuera. De las exigencias de la gente. Era el chantaje: Si eres… tienes que actuar tienes que resolver los problemas de nuestra fragilidad o de nuestros errores. Las tentaciones de Jesús, como las nuestras, no suelen plantear un fin malo, un acto injusto. Son muy sútiles nos proponen lo bueno, pero utilizando medios malos o dudosos.

23 de noviembre de 2019


 

395. Dignos de la vida futura y de la resurrección

(Lc, 20, 27-38)

        Este domingo es el penúltimo del año litúrgico; el próximo será el de Cristo Rey que corona el año y la existencia de la humanidad. En estas fechas, la liturgia nos confronta con “los tiempos recios” (ni mucho menos quiere ser propaganda) y con el destino último del hombre, los “novísimos” en el lenguaje tradicional: muerte, juicio, infierno y gloria. Todo ello puede ser desasosegante, pero es necesario; puede haber modos y maneras de hacerlo. El final tiene que iluminar el presente y el presente configurará nuestro final. Alguna pequeña nota para esta reflexión. Primero: “Al atardecer de la vida seremos examinados en el amor”, decía San Juan de la Cruz. No se nos pedirá cuenta de las cosas grandes que hayamos hecho sino del amor y de la grandeza de ánimo que hemos puesto en nuestro hacer, por pequeño que sea. Segundo: “No todo es lo mismo”. Todos somos conscientes de que lo que hacemos tiene valores distintos; no sólo bueno o malo, en el bien hay muchas opciones, desde lo ramplón a lo heroico. La vida futura se gesta en el hoy.

9 de Noviembre de 2019


 

394. Se subió a una higuera (Lc. 19, 1-10)

¿Qué hubiera pasado si Zaqueo no se sube a la higuera? Si se hubiera limitado a ponerse de puntillas entre la multitud, estirando la cabeza todo lo posible. No tenemos ni idea. Lo curioso es que se desmarcó de la mayoría con gesto impropio de su posición. ¡Un rico recaudador de impuestos perdiendo la dignidad por ver a Jesús! Quizás nosotros no lo encontramos la mayoría de las veces porque estamos camuflados en la multitud. Un poquito empinados, pero procurando no señalarnos en lo que se hace o se dice… Nos mantenemos en el montón sin salirnos de la multitud; que quizás no entendería que nos singularizáramos. Sólo así Jesús se alojará en nuestra casa, cuando lo busquemos apasionadamente. Jesús no se invita a comer, simplemente; se aloja que es mucho más íntimo y es lo que trasforma a Zaqueo. Por cierto, Zaqueo sigue a Jesús de una manera nueva: no va con él por los caminos; sigue haciendo lo mismo que hacía, pero de otra manera.

2 de Noviembre de 2019


 

393. No soy como los demás (Lc. 18,9-14)

         Tú, ¿quién eres? Pregunta incómoda e incordiante. Cuando, de una u otra forma, nos hacen esta pregunta, nos revolvemos un poco en nuestro asiento, y, al final, acabamos explicando lo que hacemos y lo que tenemos. Y eso es lo que hace el fariseo de la parábola, aunque en su mayor parte lo formula en negativo: no soy como los demás (ladrones, injustos, adúlteros…). ¡Ah! Además, ayuno y pago mis diezmos. El publicano, con su mala fama a cuestas como correspondía a un “buen” publicano, algo bueno habría hecho, sin embargo, bucea hacia lo íntimo de su ser y se encuentra pequeño, pecador, débil, necesitado de Dios. El fariseo pone la confianza en su fuerza y su buen hacer; se “salva” por sí mismo. El publicano siente que necesita de Dios, que abre los brazos al necesitado; cosa difícil con el prepotente.

26 de Octubre de 2019


 

392. Orar sin desanimarse (Lc. 18, 1-8)

       Me atrevería a decir que la oración de petición es, quizás, la más usada por los cristianos. Y, al mismo tiempo, es la más discutida y denostada. Ha habido momentos en los que se ha dicho que no deberíamos ir de pedigüeños en nuestra oración; otras veces pedimos montones de cosas y tenemos muy poco éxito. Y pasamos a afirmar que no vale para nada. Habría que recordar aquello que dijo Jesús: no sabéis lo que pedís. Y es que pedimos desde cosas bastantes pintorescas (que gane mi equipo de fútbol) hasta cosas dolorosas (que se cure el abuelito; que me salga bien el examen). Voy a intentar algunas breves indicaciones sobre el tema de la oración.

      Hay un requisito previo que es la aceptación de dos datos fundamentales de la persona humana: la contingencia y la libertad. Ni somos infalibles ni somos perfectos; es decir nuestra naturaleza se deteriora, nos ponemos enfermos, nos morimos, nos equivocamos… Esto es consustancial con nosotros y no lo podemos remediar. Y, además, somos libres: podemos asumir diversas opciones en la vida; podemos hacer daño con nuestras palabras o nuestros hechos.

       De aquí deducimos una primera conclusión: la oración para que se nos quiten todas esas dificultades y problemas no suele dar resultado. Dios deja actuar a la naturaleza con sus quiebras y sus sobresaltos.

        Una segunda observación: a veces pedimos cosas “en el aire”. Pedimos por los pobres, por los damnificados de una catástrofe… Más bien habría que pedir mi nuestro compromiso con los pobres y con los damnificados. ¿Qué puedo hacer yo ahora? Pedir para que en la sociedad se tome conciencia y se actúe. No dejar de pedir la fuerza de Dios (el Esíritu) para mí y para los demás(con nombres y apellidos)…

 19 de Octubre de 2019


 

391. Si morimos con él, viviremos con él (2Tim. 2,2, 8-13)

         Llegar a ser cristiano supone llegar a vivir la preposición “con”. Es la aportación que nos trae San Pablo, que anda en esos momentos cargado de cadenas y de dificultades. Ser cristiano supone utilizar casi todas las preposiciones: de Cristo, para Cristo, por Cristo, a Cristo, tras Cristo… pero tiene que llegar un momento en que hagamos nuestra la preposición “con”, con Cristo. Es la identificación plena con su vida, con su muerte y con su resurrección. Ser unos “con”. Sería como el culminar nuestra vida espiritual. Y, al mismo tiempo, la gran fuerza que nos hace vivir en plenitud las tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor en nuestra vida.

12 de Octubre de 2019


 

390. Auméntanos la fe (Lc. 17, 5-10)

Una petición interesada. Quizás, los apóstoles intuían que la fe tenía algo que ver con las curaciones que hacía Jesús. Y ellos habían hecho sus modestos pinitos intentando expulsar algún demonio, pero no habías salido bien el experimento. Debía faltarles algo. A lo mejor, la fe. Debieron pensar que la fe se podía adquirir al peso: cuarto y mitad. La fe no se mide al peso; se tiene y es un don, un regalo de Dios. Es compleja: es un regalo y, al tiempo, es una decisión personal, una opción. Da sentido, pero no siempre es una posesión pacífica. Se vive, con frecuencia desde la lucha interior. No es varita mágica para resolver problemas sino fuerza que nos arrastra al compromiso en el mundo, quizás no heroico pero humilde y constante. Siervos inútiles somos.

5 de Octubre de 2019


 

389. Nadie se lo daba (Lc.  16, 19-31)

¡Nos gusta poco utilizar esta parábola! Y es que ¿con quién nos identificamos en la parábola? Con Lázaro ni se nos ocurre: ni locos podemos identificarnos con esa pobreza de solemnidad, mendicante y llagada. Nos queda el rico; nos excusamos enseguida recordando que nuestra situación económica no tiene ni color con la descrita en la parábola. Lo que pasa es que al rico no se le condena por ser rico sino por ser indiferente ante el necesitado. Y ese era también el pecado de invitados y criados de su casa. “Nadie se lo daba”. Cada uno de nosotros no va a solucionar todos los problemas del mundo; pero cada uno debemos mirar y encontrar nuestras pequeñas (o grandes) tareas: Empezar a poner nombre a tanto Lázaro que nos rodea

28 de Septiembre de 2019


 

388.  No se puede servir a Dios y al dinero (Lc. 18, 1-13)

Nos podríamos sentir interpelados, como el desterrado del salmo 42, con esa pregunta directa: ¿Dónde está tu Dios? Hoy la elección no está entre Yahvé y los baales o astartés de la época. Hoy el gran enemigo del Señor, el dios de nuestro mundo, está en el dinero. O sus variantes: la productividad, la eficacia, el éxito social (que va muy unido a lo que se lleva puesto, lo que se tiene, lo que se gana). Y es en el altar de estos dioses en el que sacrificamos tantos valores importantes, en el que sacrificamos a Dios mismo.

21 de Septiembre de 2019


 


 

387. Baja del monte (Ex. 32, 7-18)

Tan a gusto estaba Moisés en lo alto del monte Sinaí en presencia de ese Dios “fascinante y tremendo”, que el mismo Yahvé le manda bajar: el pueblo ha hecho un becerro de oro y lo proclama su dios. Necesitan seguridad y ya hace cuarenta días que no saben nada de Moisés. Seguro que, si somos sinceros, podemos identificarnos con Moisés. Seguros en nuestros montes, lejanos del mal y del dolor, que están más allá de nuestras preocupaciones. Nos subimos a las montañas, seguros de nuestra superioridad, Trazamos rayas de separación con los distintos (vengo de misa, detrás de una imitar desde nuestra pequeñez. a inscripción: de esta línea no pasen a oir misa los vaqueiros). Y el evangelio nos habla de buscar y esperar, como actitudes del Padre Dios. Moneda que no vale la pena tanta trabajera; oveja, ¿negra?, ante la que tantas veces decimos: “anda y que se pudra” o “que se muera tonta”; hijo al que se le deja libre, pero al que siempre se le espera sin reproches, con los brazos abiertos. ¡Cuánta tarea para arremangarse y bajar de nuestros montes!

14 de septiembre de 2019


 

386. Virgen de Covadonga

Hace unos años tuve varios triduos de Covadonga en Madrid. De todos ellos escojo un fragmento de la primera homilía del primer triduo. El tema, claramente políticamente incorrecto era el de “Reconquista”. Transcribo una parte de la homilía:

Lo primero es reconquistar el valor de lo pequeño. Ya dicen las coplas populares que la Virgen de Covadonga es pequeñina y galana. En su origen parece que era una sencilla imagen guardada celosamente por un ermitaño en medio de ese monte de no fácil acceso. Así era también María de Nazaret: sencilla y metida en un pequeño pueblo de Galilea. En este mundo en que se magnifican las dimensiones de todo, en el que todo se reduce a grandes números hay que rescatar la atención a lo pequeño, a los pequeños. Son los necesitados tanto a nivel individual como a nivel de estados. Ojalá estas reuniones como las que se acaba de tener en Madrid sirva para proteger a estos pueblos y personas pequeños que corren el riesgo de quedar arrollados en la vida.

En segundo lugar hay que reconquistar el espíritu de lucha y de sacrificio. Dicen que hoy en este mundo posmoderno lo que impera son las virtudes "blandas", pero que el sacrificio, la austeridad, la constancia, el compromiso se cotizan a la baja. Si nuestro Don Pelayo hubiera sido posmoderno habría claudicado seguramente ante las aguerridas y fuertes huestes de Munuza. Los educadores y las familias tenemos que ocuparnos de nuevo de reconquistar y trasmitir esas virtudes "fuertes".

En tercer lugar, en nuestra sociedad hay que recuperar los valores evangélicos. Dice la historia que Don Pelayo hizo una tosca cruz de madera que fue el estandarte de su puñado de rebeldes. Cruz que se ha convertido en el símbolo de Asturias. Pienso que no hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que Asturias (y España) necesitan una vuelta a esos valores del Reino de Dios. Vividos, sin duda, de modo acorde con los nuevos tiempos que corren. La cruz es la llamada a dar la vida por los demás. Y eso tiene que llenar de nuevo los valles y los puertos de Asturias.

Y, por último, quisiera hacer una referencia a la hospitalidad y acogida. En mis marchas montañeras por la Asturias profunda me encontré a un paisanín al que le pregunté por el camino. Me dijo: Yo a usted no lo conozco, pero, si quier, puede pasar a tomar un vinín a mi casa. Gocé un buen rato con la charla de aquel aldeano, vaqueiro más bien, y de su mujer. La sociedad actual nos encierra en la desconfianza y en la soledad y hay que abrir nuestras puertas al otro.

7 de Septiembre de 2019


 

 

 

 

 

 

385. Escogían los primeros puestos (Lc. 14, 7-14)

Humildad y gratuidad son las dos grandes actitudes a las que hoy nos llama el evangelio (y la primera lectura). No son fáciles pues nos encanta el oropel y la apariencia, nos gusta que nos vean, presumimos de lo importantes que son nuestras amistades y de las cosas que conseguimos privilegiadamente gracias a los amiguetes… Y siempre esperamos que nos paguen con la misma moneda cuando hacemos algo por alguien. Y, por si acaso, recordamos lo que hemos hecho por alguien y cómo esperamos por ello una respuesta adecuada. Humildes y gratuitos.

30 de Agosto de 2018


 

384. ¿Serán pocos los que se salven?

         Pregunta que habrá estado unas cuantas veces en nuestras conversaciones o en nuestros pensamientos. También es verdad que la mayoría de las veces nos preguntamos por los que se condenan. Unos dirán que muchos (“como caen las hojas en otoño”); otros que ninguno, por aquello de la misericordia; otros que alguien tendrá que haber si estamos convencidos de nuestra libertad… En fin, para todos los gustos. Jesús no contesta pero cambia la pregunta por otras dos: Cómo salvarse y quiénes se salvarán. Cómo: qué hay que hacer para salvarse. Aquí habla de la puerta estrecha (¿qué significará eso?), pero en otros episodios es más claro; por ejemplo, en el joven rico o en el juicio final de Mateo 25 (porque tuve hambre y ...). Y quiénes: la salvación está abierta también a los que vienen de fuera (habla a los judíos, convencidos de su elección), mientras que muchos quedareis fuera, a pesar de ser pueblo elegido. Cosa que también asegura el profeta Isaías en la primera lectura.

23 de Agosto de 2019


 

383. He venido a traer fuego (Lc. 12, 49-53)

       Lectura incómoda la del evangelio. Preferimos que se nos hable de paz y amor y, aquí, se nos habla de fuego, de división, de ruptura. Aunque, quizás, no nos vienen mal estas palabras duras. Y es que realizar el mensaje de Jesús que habla de paz, amor y misericordia necesita fuego, un corazón entusiasmado y radiante. Pero, con frecuencia, nos apoltronamos, vivimos felices y cómodos, cumpliendo con nuestros deberes, seguros en nuestro bienestar espiritual y material; pero sin pasión. Habría que soplar esos rescoldos que se mantienen de “nuestro primer amor”; pensemos lo que ocurriría si comenzáramos a poner patas arriba muchas cosas en nuestra vida. Probablemente, comenzaríamos a tener problemas en nuestra familia, en nuestra comunidad y se nos diría que hay que ser sensatos, que las cosas no se hacen de golpe, de que ya hacemos lo que debemos…; la división de la que habla el evangelio.

17 de Agosto de 2019


 

382. Estad preparados (Lc. 12, 32-48)

        Leyendo el evangelio de hoy me venía reiteradamente una palabra: diligens. Y la digo en latín no por pedantería sino porque la palabra española, diligente, no dice tanto como la latina. Diligente expresa también en gran parte el contenido del texto: el Señor nos llama a ser diligentes, a estar preparados, a realizar nuestras tareas, a ser responsables en el modo de actuar… pero la palabra en latín añade un matiz muy importante: diligens significa fundamentalmente “amando”. (Recordar el texto de San Pablo: diligentibus Deum…). Y es que realizar nuestras tareas supone, en primer lugar, hacerlas; pero corremos el riesgo de hacerlas por obligación, por rutina, por el qué dirán. Y eso se nos desmorona. Hay que hacerlas amando, diligentes. Con entusiasmo, con cariño, poniendo alma, vida y corazón en la tarea.

10 de Agosto de 2019


 

381. Para sí (Lc. 12, 13-21)

     Un compañero de habitación en el hospital me decía que el repetido consejo de su madre era: Primero tú, luego tú y después tú. Es la explicación actual del “para sí” del evangelio. Éste se refiere a amontonar riquezas para sí, pero el para sí se extiende a muchas facetas de nuestra vida. Buscamos acumular riquezas, pero también titulaciones, experiencias, recursos, conocimientos, viajes… Si todo eso es “para sí” acabaré mereciendo que me digan “necio”. Cambiar el destino es lo que hace a nuestra vida tener sentido. Cuando nos descentramos y vivimos para los demás las cosas dejan de ser fines para convertirse en medios para dar vida, dar trabajo, dar conocimientos… Y gratiuitamente.

3 de Agosto de 2019


 

380. Señor, enséñanos a orar (Lc. 11, 1-13)

        Nos dicen una y otra vez que eso de orar es esencial para la vida cristiana; pero nos sentimos muy incapaces, necesitamos aprender. En el Padrenuestro encontramos varios tipos de oración. Santificado sea tu nombre: oración de alabanza, totalmente gratuita. Alabar, dar gracias por “tanto bien recibido”. Pero también nos podemos preguntar cómo santificar el nombre de Dios con nuestra vida. San Irineo decía que la gloria de Dios es el bien del hombre. Trabajar por el bien del otro, humanizar la vida es glorificar a Dios. Venga tu Reino: Es pedir que nuestras realizaciones estén inspiradas por las bienaventuranzas y por las enseñanzas de Jesús con sus palabras y sus hechos. Danos el pan de cada día: Una de las interpretaciones dice que se refiere a la satisfacción de nuestras necesidades materiales con sobriedad, Cada día, sin ambición ni acumulación. Otra interpretación va más por el Alimento espiritual. Perdónanos. Es el reconocimiento de nuestra condición limitada, pecadora. La necesidad de Dios para “salvar nuestra vida”. Y nuestra solidaridad con los prójimos a los que nosotros perdonamos porque nos sabemos de la misma condición débil y pecadora. No nos dejes caer en la tentación: Porque nuestra vida está llena de obstáculos, de situaciones que nos deshumanizan le pedimos fuerza para no sucumbir, para mantenernos fieles a él.

27 de Jlio de 2019


 

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Comentarios

02.06 | 17:16

LE: Soy María Rosa la mujer de José Luis García de Rosario Argentina. Tú nos casaste en Gijón el 2/8/72Te envié un mensaje por Facebook Fíjate por favor Besos!

...
21.11 | 23:38

Totalmente de acuerdo Luis Emilio. El martes día 23 voy a ir a Alcalá para hablar con Rafa. A ver si charlamos un rato

...
16.11 | 22:00

Buenísimos y útiles tus comentario

...
24.10 | 08:14

Muchas gracias, Luis Emilio, por seguir alimentándonos espiritualmente con tus reflexiones. Un fuerte abrazo

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